El cerdo ibérico es una raza de cerdo autóctona, exclusiva de la Península Ibérica. 

Se cría únicamente en algunas regiones de España y Portugal; a diferencia del cerdo blanco o común, que se cría en todo el mundo. 


Hay que destacar que los cerdos ibéricos son todos aquellos que cuentan con una pureza de raza igual o superior al 50%, es decir, como mínimo uno de sus progenitores es también de raza ibérica. 

Como dato curioso, normalmente la raza no ibérica con la que más se cruza a este animal es con el cerdo Duroc de origen norteamericano. 

Lo que hace especial a la raza ibérica es su capacidad fisiológica de almacenar grasa entre los músculos. 

Así los productos elaborados a partir de su carne presentan las conocidas infiltraciones de grasa o vetas, que realzan su aroma, sabor y textura. 

Son de tamaño medio, de color oscuro y con poco pelo. Su hocico es largo y sus patas son finas, largas, fuertes y más estilizadas que las de los cerdos blancos. 

Hay variedades negras y coloradas, así como lampiñas o con pelo. Son animales muy apreciados en el sector alimentario para la producción de jamón ibérico y todo tipo de embutidos.